Hace unas semanas me tropecé con un amigo al que hacía años que no veía, casi los mismos que nos seguimos en LinkedIn. Me felicitó “por mi capacidad de haberme reinventado a estas alturas de mi carrera” y he de confesar que se quedó totalmente sorprendido, cuando le conté que todavía sigo ayudando a los equipos a pensar de manera estratégica para buscar soluciones.
Le expliqué que lo que sí ha cambiado es la forma en la que lo hago, incorporando herramientas y métodos que yo llamo “divertidos” para lograr que tanto el cliente como yo misma, vivamos una experiencia inolvidable y el proceso de búsqueda de soluciones sea mucho más humano y práctico.
Importancia del Visual Thinking
Mi amigo soltó una carcajada y me dijo, “no me refería a eso, sino a los dibujos que compartes en redes”. “Esos dibujos son otra de las herramientas divertidas”, le respondí- “se llama Visual Thinking y tiene el poder de transformar la manera en la que trabajamos y resolvemos problemas.”
Y en efecto, el Visual Thinking es más que dibujar. Se trata de combinar la capacidad de síntesis, de análisis y de conectar ideas, es decir, nuestro hemisferio izquierdo del cerebro, con la creatividad, la imaginación y la curiosidad de nuestro hemisferio derecho.
Además, el dibujo nos transporta a ese momento en la infancia donde todo era posible, donde no había miedo a equivocarnos. Esa libertad, llevada al entorno profesional, no solo desbloquea nuestra creatividad, sino que también crea conexiones profundas entre las personas que trabajan juntas. Nos recuerda que todos tenemos la capacidad de imaginar y resolver problemas de forma innovadora, simplemente volviendo a lo que siempre supimos hacer: dibujar. Como cuando volvíamos de nuestras vacaciones y la profesora nos pedía que dibujáramos lo que habíamos hecho en vacaciones.
¿Cómo podemos usar el Visual Thinking en la empresa?
Mientras hablábamos, mi amigo, cada vez más interesado, me preguntó: ‘¿Y cómo puedo usar esto en mi empresa?’ Empecé explicándole la forma, quizás, más conocida: el graphic recording. Consiste en recoger en notas visuales las ideas principales de una ponencia o una reunión. Permite alinear conceptos y facilita el recordar las ideas.
También son muy conocidos los mapas visuales, que permiten que los elementos dibujados conecten objetivos con acciones, pueden reflejar áreas de crecimiento o caminos que muestran los flujos de recursos. Permite que el equipo pueda entender la dimensión del proyecto y la prioridad en cada momento.
Pero tiene muchos más usos: para clarificar procesos, para resolver conflictos, para presentar al equipo, para explicar el onboarding a nuevos empleados, para gestionar la innovación, para hacer una retrospectiva, para compartir los valores que nos unen…. “y podría seguir con muchos más ejemplos.” Le comenté.
Estos usos no solo ayudan a visualizar ideas complejas, sino que también fomentan la colaboración, alinean a los equipos y generan un mayor compromiso emocional. Le conté, con ejemplos reales, cómo a través del dibujo, (¡de mis dibujos sencillos!), había vivido experiencias inolvidables con los equipos; la emoción en sus miradas, su motivación y un enorme agradecimiento. Y por encima de todo, un nivel de implicación de las personas, que los años anteriores de mi carrera no había percibido. Le expliqué que tenía la sensación de que el pensamiento visual en entornos profesionales va camino de convertirse en una auténtica revolución.
Al despedirnos, me confesó que había disfrutado mucho escuchando mi historia. Y justo cuando cruzaba la calle, se giró y me gritó con una sonrisa: ¡Larga vida a la revolución del Visual Thinking!
¿Y tú? ¿Te animas a unirte a la revolución del Visual Thinking?.